Juegos del Hambre Ajeno
La luz azulada del monitor ilumina mi rostro, un faro solitario en la penumbra de...
La luz azulada del monitor ilumina mi rostro, un faro solitario en la penumbra de...
La primera noche en la cabaña del bosque fue silenciosa, rota solo por el susurro...
La primera noche, la niebla fue una curiosidad. No era el velo blanco y frío...
La primera vez que Leo pensó en mí, creí que era mi propia imaginación, un...
La grieta se abría en la meseta como una cicatriz negra e indolente, un tajo...
El día se volvió noche en cuestión de segundos. No fue el crepúsculo suave y...
Al principio, fue un retraso casi imperceptible. El movimiento de su mano al pasar el...
La cámara Leica, una reliquia de placas de metal y cuero desgastado, llegó a mis...
El aire en Níveo siempre olía a jazmín y a tierra mojada, incluso cuando no...
El primer sonido fue apenas un susurro, como el roce de una seda seca contra...